El polémico teatro irrepresentable de Lorca

Federico García Lorca posando

Escrito por Marisa Martínez Pérsico

EL PASO DEL TIEMPO

Su teatro calificado como “irrepresentable” data de los años 1930 y 1931. Los títulos englobados dentro de esta categoría son, fundamentalmente, El público y Así que pasen cinco años, en los que se evidencia el peso del psicoanálisis, la homosexualidad y la revolución social. La segunda obra es calificada habitualmente como “surrealista”, y está subtitulada Leyenda del tiempo.

El argumento de esta última cuenta la historia de un muchacho que le concede a su prometida un plazo de cinco años de “libertad”. Cumplido el período acordado, la joven se niega a abandonar a su amante de turno y rechaza al novio fiel. A su vez, la secretaria de este último está enamorada de él pero también le pide que la espere cinco años, que estos no llegan a cumplirse puesto que él muere en un partido de naipes contra tres contrincantes. El tópico central de este drama es el “paso del tiempo”, tempus fugit, que conduce inexorablemente a la muerte. Aparecen imágenes diseminadas en la obra que tienen una función simbólica: mueren un gato y un niño, así como el protagonista. El tiempo ha sido una obsesión del teatro lorquiano.

LA HOMOSEXUALIDAD

Por otra parte, El público –escrito en el año 1930– es una drama dividido en cuadros. La densidad de símbolos surrealistas que aparecen aquí complica el entendimiento del mensaje. Los caballos simbolizan la pasión; además, aparecen relaciones homosexuales entre las Figuras y queda en evidencia la heterosexualidad de un centurión. Así como en la mayoría de sus dramas rurales, Lorca apela a la estructura coral: aparece un “coro de estudiantes”. La intención del Lorca, presente desde el título de la obra, es mostrar los intereses y deseos de los espectadores –el público– retomando una línea del teatro de vanguardia iniciada por Jean Cocteau.

Su Comedia sin título es un experimento dramático que nos ha llegado incompleto. Desarrolla las intenciones de un escritor por representar verdades a través del teatro. Muestra cómo una revolución fuerza a diferentes personajes a protegerse y agredir al prójimo mediante el asesinato de obreros con el objetivo de encontrar la verdad. Presenta marcas surrealistas evidentes y se postuló la hipótesis de que el fragmento encontrado fuera parte de El público.   

Otro fragmento recuperado lleva el título de Los sueños de mi prima Aurelia, en el que se muestra la confusión entre la realidad natural y el mundo ficticio favorecida por las lecturas desviadas de un grupo de jóvenes mujeres.

TÓPICO DEL MARIDO CORNUDO

En otra obra escrita en 1930, el Retablillo de don Cristóbal, García Lorca recupera el tema tan satirizado por Francisco de Quevedo: el del marido cornudo y fácilmente irritable. Se trata de una farsa para guiñol cuyo protagonista es un tonto acaudalado, esposo de una mujer libidinosa –Rosita– que a su vez es mal influenciada por su madre.

El nombre de la protagonista es retomado más tarde, en 1936, en relación a los desengaños y traiciones amorosas. En Doña Rosita la Soltera o el lenguaje de las flores, Rosita transcurre su existencia sin acercamientos masculinos manteniéndose fiel a su primo, quien le propone casamiento desde América pero la traiciona.

El teatro lorquiano es un paradigma de la experimentación que abogó por la libertad en todos sus órdenes: individual, moral, sexual y política. Y este “atrevimiento”, lamentablemente, lo pagó con la vida.

 

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