Comienzo de la saga de Macondo

Gabriel García Márquez y su premio Nóbel, 1982

Escrito por Marisa E. Martínez Pérsico

UNA INFANCIA DE FANTASÍA

Los abuelos maternos de Gabo alimentaron sus fantasías infantiles con leyendas y mitos populares, que más tarde decantaron en la novelística del gran autor colombiano. De pequeño, Gabriel leyó Gargantúa y Pantagruel y Las mil y una noches, obras de las que heredó la multiplicación de personajes y episodios así como el uso de numerosas exageraciones e hipérboles.

Así nace el “ciclo de Macondo”. En varios textos de García Márquez se reiterarán personajes cuya historia se ambiente en el pueblo de Macondo, una ficcionalización literaria que podría ubicarse, por sus características geográficas, al norte de Colombia.

DE LA HOJARASCA EN ADELANTE

Es en su primera novela En La hojarasca, publicada entera en el año 1955, en que aparece Macondo relacionado con los recuerdos de tres personajes pertenecientes al mismo entorno familiar: un viejo coronel, su hija y su nieto. Los monólogos interiores de los personajes revelan a los lectores la historia de este pueblo ficticio a lo largo de veinte años de anécdotas.

La hojarasca presenta un conflicto similar al de la Antígona sofóclea: una ciudad se rehúsa e sepultar a un médico que se había suicidado, en clara señal de reprobación por haberse negado a curar a víctimas de guerra. Pero el coronel se esfuerza por enterrarlo, puesto que así se lo ha prometido.

Desde esta novela, el pueblo de Macondo se describe con las características inconfundibles: extremo calor, diversidad etnográfica de los habitantes y aparición de mitología asociada a situaciones de la vida cotidiana.

El título de la misma hace referencia a la serie de resentimientos que la compañía bananera dejó entre los pueblerinos.

Más tarde, en El coronel no tiene quien le escriba, García Márquez exaltará valores como la fe, la paciencia, la frustración de la esperanza y resistencia ante la pobreza, enfermedades u otros males. El protagonista es un viejo coronel que durante su juventud había luchado en el ejército comandado por Aureliano Buendía. El argumento despliega la espera infructuosa, durante quince años, que el coronel sufre aguardando su prometida pensión oficial, que se encuentra trabada por los lentos trámites burocráticos.

LA MADUREZ DEL CICLO

El ciclo de Macondo continuará en las narraciones de la antología Los funerales de Mamá Grande, aunque los elementos mágicos aquí son privilegiados por García Márquez por sobre aquellos realistas o cotidianos.

Luego, en La mala hora –publicada en 1962–, aunque no aparece explícitamente el nombre de la ciudad de Macondo, el argumento se desenvuelve ambientado en una ciudad de características semejantes.  Deberemos esperar a 1967 para que el ciclo, con Cien años de soledad, muestre su esplendor.

 

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