Biografía y selección poética

BIOGRAFÍA

Olga Orozco (1920-1999) nació en La Pampa, Argentina. Entabló una estrecha amistad con los poetas Alejandra Pizarnik, Norah Lange y Oliverio Girondo, estos últimos nucleados en torno a la estética surrealista. Colaboró con los suplementos culturales de Clarín y La Nación, y en las revistas Canto –órgano de difusión de la Generación del ´40– y Claudia, una publicación para mujeres. Entre sus obras cabe destacar Las muertes, Los juegos peligrosos, Museo salvaje, Cantos a Berenice, Mutaciones de la realidad, La noche a la deriva, En el revés del cielo y Con esta boca, en este mundo. En 1998 ganó el VIII Premio de Literatura Latinoamericana y del Caribe Juan Rulfo.


Génesis1
(De Museo salvaje, 1974)

No había ningún signo sobre la piel del tiempo.
Nada. Ni ese tapiz de invierno repentino que presagia las garras del relámpago quizás hasta mañana.
Tampoco esos incendios desde siempre que anuncian una antorcha entre las aguas de todo el porvenir.
Ni siquiera el temblor de la advertencia bajo un soplo de abismo que desemboca en nunca o en ayer.
Nada. Ni tierra prometida.
Era sólo un desierto de cal viva tan blanca como negra,
un ávido fantasma nacido de las piedras para roer el sueño milenario,
la caída hacia afuera que es el sueño con que sueñan las piedras.
Nadie. Sólo un eco de pasos sin nadie que se alejan
Y un lecho ensimismado en marcha hacia el final.

Yo estaba allí tendida;
yo, con los ojos abiertos.
Tenía en cada mano una caverna para mirar a Dios,
Y un reguero de hormigas iba desde su sombra hasta mi corazón y
[mi cabeza.

Y alguien rompió en lo alto esa tinaja2 gris donde subían a beber los recuerdos;

después rompió el prontuario de ciegos juramentos heridos a traición destrozó las tablas de la ley inscritas con la sangre coagulada de las historias muertas.


Alguien hizo una hoguera y arrojó uno por uno los fragmentos.
El cielo estaba ardiendo en la extinción de todos los infiernos
Y en la tierra se borraban sus huellas y sus pruebas.
Yo estaba suspendida en algún tiempo de la expiación3 sagrada;
yo estaba en algún lado muy lúcido de Dios;
yo, con los ojos cerrados.

Entonces pronunciaron la palabra.

Hubo un clamor de verde paraíso que asciende desgarrando la raíz de la piedra,
su proa celeste avanzó entre la luz y las tinieblas.
Abrieron las compuertas.
Un oleaje radiante colmó el cuenco4 de toda la esperanza aún deshabitada,
y las aguas tenían hacia arriba ese color de espejo en el que nadie se ha mirado jamás,
y hacia abajo un fulgor de gruta tormentosa que mira desde siempre por primera vez.
Descorrieron de pronto las mareas.
Detrás surgió una tierra para inscribir en fuego cada pisada del destino,
para envolver en hierba sedienta la caída y el reverso de cada nacimiento,
para encerrar de nuevo en cada corazón la almendra del misterio.
Levantaron los sellos.
La jaula del gran día abrió sus puertas al delirio del sol
con tal que todo nuevo cautiverio del tiempo fuera deslumbramiento en la mirada,
con tal que toda noche cayera con el velo de la revelación a los pies [de la luna.
Sembraron en las aguas y en los vientos.

Y desde ese momento hubo una sola sombra sumergida en mil sombras,
un solo resplandor innominado5 en esa luz de escamas que ilumina hasta el fin la rampa de los sueños.
Y desde ese momento hubo un borde de plumas encendidas desde la m ás remota lejanía,
unas alas que vienen y se van en un vuelo de adiós a todos los [adioses.
Infundieron un soplo en las entrañas de toda la extensión.
Fue un roce contra el último fondo de la sangre;
fue un estremecimiento de estambres en el vértigo del aire;
y el alma descendió al barro luminoso para colmar la forma semejante a su imagen,
Y la carne se alzó como una cifra exacta,
como la diferencia prometida entre el principio y el final.

Entonces se cumplieron la tarde y la mañana
en el último día de los siglos.

Yo estaba frente a ti;
yo, con los ojos abiertos debajo de tus ojos
en el alba primera del olvido.

1 Alusión al Génesis bíblico, libro del Antiguo Testamento que cuenta la historia de la creación del mundo por obra de Dios.
2 Una tinaja es una vasija grande de barro cocido, más ancha por el medio que por el fondo y por la boca.
3 Expiar significa borrar culpas, purificarse de pecados a través de algún sacrificio.
4 Un cuenco es un recipiente no muy grande de barro u otra materia, hondo y ancho, y sin borde o labio. En sentido genérico, se denomina cuenco a toda concavidad.
5 Que no tiene nombre especial.


No estabas en mi umbral
(De Cantos a Berenice, 1977)6

No estabas en mi umbral
ni yo salí a buscarte para colmar los huecos que fragua7 la nostalgia
y que presagian niños o animales hechos con la sustancia de la frustración.
Viniste paso a paso por los aires,
pequeña equilibrista en el tablón flotante sobre un foso de lobos
enmascarado por los andrajos radiantes de febrero.
Venías condensándote desde la encandilada transparencia,
probándote otros cuerpos como fantasmas al revés,
como anticipaciones de tu eléctrica envoltura
–el erizo de niebla,
el globo de lustrosos vilanos8 encendidos,
la piedra imán que absorbe su fatal alimento,
la ráfaga emplumada que gira y se detiene alrededor de un ascua,
en torno de un temblor–.
Y ya habías aparecido en este mundo,
intacta en tu negrura inmaculada desde la cara hasta la cola,
más prodigiosa aún que el gato de Cheshire9,
con tu porción de vida como una perla roja brillando entre los dientes.

6 Berenice fue una gata muy querida por la autora. En una entrevista, Orozco ha expresado que “apareció en mi vida cuando yo tenía 35 años y desapareció 15 largos años después. Aún me siento muy identificada con ella. Siento que vive en algún lado. Mi relación con ella fue una relación con alguien como una especie de tótem, no con un animalito simplemente. Tenía una comunicación muy especial con ese ser. Era un animal excepcional”.
7 Fraguar significa forjar metales.
8 Los vilanos son las flores del cardo. También se llaman así a los filamentos que coronan los frutos de algunas plantas y les sirven para ser transportados por el aire.
9 El gato de Cheshire es un ser imaginario que aparece en Alicia en el país de las maravillas, del escritor Lewis Carroll. Se trata de un gato grande y peludo que anunciaba su llegada con una gran sonrisa flotando en el aire.


La realidad y el deseo   
(De Mutaciones de la realidad, 1979)

A Luis Cernuda

La realidad, sí, la realidad,
ese relámpago de lo invisible
que revela en nosotros la soledad de Dios.

Es este cielo que huye.
Es este territorio engalanado por las burbujas de la muerte.
Es esta larga mesa a la deriva
donde los comensales persisten ataviados10

A cada cual su copa
para medir el vino que se acaba donde empieza la sed.
A cada cual su plato
para encerrar el hambre que se extingue sin saciarse jamás.
Y cada dos la división del pan:
el milagro al revés, la comunión tan sólo en lo imposible.
Y en medio del amor,
entre uno y otro cuerpo la caída,
algo que se asemeja al latido sombrío de unas alas que vuelven desde la eternidad,
al pulso del adiós debajo de la tierra.

La realidad, sí, la realidad:
un sello de clausura sobre todas las puertas del deseo.

10 Vestidos, adornados.


Detrás de aquella puerta
(De La noche a la deriva, 1983)

En algún lugar del gran muro inconcluso está la puerta,
aquella que no abriste
y que arroja su sombra de guardiana implacable en el revés de todo tu destino.

Es tan sólo una puerta clausurada en nombre del azar,
pero tiene el color de la inclemencia
y semeja una lápida donde se inscribe a cada paso lo imposible.
Acaso ahora cruja con una melodía incomparable contra el oído de tu ayer,
acaso resplandezca como un ídolo de oro bruñido11 por las cenizas del adiós,
acaso cada noche esté a punto de abrirse en la pared final del mismo sueño
y midas su poder contra tus ligaduras como un desdichado Ulises12 .
Es tan sólo un engaño,
una fabulación del viento entre los intersticios13 de una historia baldía,
refracciones14 falaces15 que surgen del olvido cuando lo roza la nostalgia.
Esa puerta no se abre hacia ningún retorno;
no guarda ningún molde intacto bajo el pálido rayo de la ausencia.
No regreses entonces como quien al final de un viaje erróneo
–cada etapa un espejo equivocado que te sustrajo el mundo–
descubriera el lugar donde perdió la llave y trocó por un nombre
[confuso la consigna.
¿Acaso cada paso que diste no cambió, como en un ajedrez,
la relación secreta de las piezas que trazaron el mapa de toda la partida?
No te acerques entonces con tu ofrenda de tierras arrasadas,
con tu cofre de brasas convertidas en piedras de expiación;
no transformes tus otros precarios paraísos en páramos16 y exilios,
porque también, también serán un día el muro y la añoranza.
Esa puerta es sentencia de plomo; no es pregunta.
Si consigues pasar,
encontrarás detrás, una tras otra, las puertas que elegiste.

11 Brillante, reluciente.
12 Ulises u Odiseo, héroe legendario que aparece por primera vez en la Ilíaday es el personaje principal de la Odisea, ambas historias atribuidas a Homero. La escena a la que alude el poema es aquella advertida por Circe a Ulises: “El hombre que escuche la canción de las sirenas, jamás volverá a ver a su esposa y a sus hijos”. Ulises, advertido del peligro, mientras navega de regreso a Ítaca se acerca a una isla donde habitan sirenas. El héroe tapona con cera los oídos de sus marineros y pide que lo aten fuertemente al mástil de la nave. Así logra vencer el encantamiento fatal de su canción.
13 Hendiduras o espacios pequeños que median entre dos objetos.
14 La refracción es la propiedad que tienen ciertos cristales de duplicar las imágenes de los objetos.
15 Embusteros, falsos, que atraen con apariencias.
16 Terrenos deshabitados, fríos, desamparados.

 

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  Norah Lange