Biografía y selección poética

BIOGRAFÍA

Silvina Ocampo (1903-1994) nació en Buenos Aires. Estudió dibujo con Giorgio de Chirico en París, cuya impronta decantó en las imágenes pictóricas presentes en su lírica. Fue esposa del escritor argentino Adolfo Bioy Casares, traductora, escritora de narrativa y poesía. Algunas de sus obras son Viaje Olvidado, Enumeración de la patria, Espacios métricos, Sonetos del jardín, Autobiografía de Irene, Poemas de amor desesperado, La furia, Las invitadas, Amarillo celeste, Los que aman, odian (en colaboración con Bioy) y una Antología de la literatura fantástica junto a Jorge Luis Borges. Escribió para la mítica revista Sur, propiedad de su hermana Victoria.


Enumeración de la patria
(De Enumeración de la patria y otros poemas, 1942)

Oh, desmedido territorio nuestro,
violentísimo y párvulo1 . Te muestro
en un infiel espejo: tus paisanos
esplendores, tus campos y veranos
sonoros de relinchos quebradizos,
tus noches y caminos despoblados
y con rebaños de ojos constelados.
Entre bandadas de árboles mestizos,
entre múltiples sombras y basuras,
te muestro con nostalgias asombradas,
con niñas de trece años y maduras,
en las puestas de sol inmoderadas2.

Trémulas3 nervaduras4 de una hoja,
los ríos te atraviesan de agua roja
sobre el primer cuaderno de paisajes
pintados por la mano de algún niño.
Tienes plantas y pájaros salvajes,
somnolientas5 mujeres en corpiño
trenzándose los dedos, quietas balsas
para vadear6 los ríos, cangrejales
devoradores de hombres y animales,
montones de hijas negras y descalzas
cruzando tus desiertos y estaciones.
Tienes provincias y gobernaciones,
poblaciones vacías y distancias
con nombres melancólicos de estancias,
indomables cansancios y mortales
pavorosos pantanos estivales7,
médanos, viento norte y osamentas8,
fragancias de altamisas9 y de mentas,
almacenes en todas las esquinas,
grandes patios con muchas ventolinas10.
Tienes plantas perversas y sumisas,
con todos los venenos predilectos
de muertes repentinas y precisas,
como en las grandes cajas con insectos
colecciones de arañas venenosas,
palúdicos11 mosquitos, mariposas.

¡Patria, he nacido tantas veces muda!
Inmóvil como un árbol he dejado
tu cielo iluminarme de rosado.
He visto la llanura tan desnuda
quedándose sin pastos, y sin riegos
tus plantaciones, tus huertas escasas.
He visto disparar caballos ciegos.
En distintas ventanas de tus casas,
deslumbrada y atenta, he conocido
inclementes tormentas. He oído
el grito del chajá12 y del teruteru13,
el grito de la garza y de la iguana,
y llevando la tropa cotidiana,
alto y nocturno, el grito del resero14.
He respirado todos tus olores:
frescura de jazmín en los calores
de febrero, magnolias, malvarrosas15,
perfumes de tumbergias16 pegajosas
y el fervoroso olor de los zorrinos.
En quintas con glorietas, y en las noches
vuelo de pájaros azulmarinos,
tu canto de piedritas y de coches
me ha regalado infancias prolongadas,
dulce de leche y siestas desveladas,
verdes y embalsamados picaflores,
la fuente sostenida por amores,
bombas de carnaval anaranjadas
y hamacas paraguayas olvidadas.

Patria, en una plaza, de memoria
he sabido pasajes de tu historia.
Debajo de la mano indicadora
de San Martín, he sido la impostora
de indios en los límpidos ponientes.
He transformado próceres dolientes
con cuidadoso lápiz colorado,
invasiones inglesas he soñado
en azoteas llenas de improviso
aceite hirviendo y pelo suelto. He visto
a la Santa de Lima17 desatando
los temporales turbios y adorando,
sobre un papel de encaje, corazones
y tocayas con muchas perfecciones.

Patria vacía y grande, indefinida
como un país lejano, interrumpida
por la llegada lenta de los trenes,
con jubilosa espera en los andenes.
Es en la madrugada incierta, cuando
tus gauchos invisibles van cruzando
potreros alambrados y cañadas18 ,
jagüeles19 y tranqueras atrofiadas,
que tu alma lenta y de madre se queda
con silencios de urraca en la arboleda.
Tu ancho río tiene mimetismos
secretos con tus dulces, con tus cielos
y tus grajeas20 lilas de bautismos.
Ecuatorial calor y azules hielos
en tus montañas, derramadas piedras
como bandadas de tortugas, hiedras.
Eres esplendorosa y desvalida:
con un frío y ardor que no descansa
desde el Seno de la Última Esperanza
al Pilcomayo de agua bienvenida,
la indolente violencia de tus tierras
se repite con lunas o entre sierras.

1 Pequeño, de corta edad.
2 Que no tienen moderación, cordura ni sensatez.
3 Que tienen un movimiento o agitación semejante al temblor, como la luz de una vela.
4 Conjunto de los nervios de una hoja.
5 Que tienen o producen sueño.
6 Vadear alude al paso de un río u otra corriente de agua profunda por el vado o por cualquier otro lugar donde se pueda hacer pie. En sentido metafórico, vadear significa vencer una grave dificultad.
7 Pertenecientes o relativos al verano.
8 Esqueletos de animales.
9 Las altamisas son plantas olorosas, medicinales, que crecen hasta un metro de altura. Sus flores son de color blanco amarillento.
10 Vientos leve y variable.
11 Que padecen o producen paludismo, enfermedad febril transmitida al hombre por la picadura de mosquitos anofeles.
12 El chajá es un ave zancuda de más de medio metro de longitud, de color gris claro, cuello largo, plumas altas en la cabeza y dos púas en la parte anterior de sus grandes alas. Camina erguida, con lentitud, y lanza un fuerte grito. Se domestica con facilidad.
13 El teruteru es otra ave zancuda, de 30 a 40 centímetros de altura, de plumaje blanco con mezcla de negro y pardo. Anda en bandadas; su nombre es la onomatopeya de los ruidosos chillidos que emite al levantar vuelo.
14 Persona que cuida de las reses.
15 Planta medicinal de la familia de las malváceas, con tallo áspero, ramoso, flores moradas y fruto que posee muchas semillas secas.
16 Plantas trepadoras originarias de la India, poco resistentes al frío. Poseen grandes flores azules en forma de trompeta, abundantes y atractivas.
17 Alusión a Santa Rosa de Lima, primera santa americana canonizada que nació de ascendencia española en la capital del Perú, en 1586. El papa Clemente X la canonizó en 1671 como la Santa del Perú, Patrona de las Américas y de las Filipinas. Silvina Ocampo escribió un “Breve Santoral” con un poema dedicado a esta santa.
18 Espacios de tierra entre dos alturas poco distantes entre sí.
19 La palabra jagüel deriva del quichua jagüei o jagüey. Es un pozo o zanja que recibe y conserva el agua de las lluvias o de alguna vertiente natural.
20 Confite muy menudo de varios colores.


Sonetos de la muerte y de la dicha
(De Espacios métricos, 1945)

I

En qué recinto de nuestra alma quedan
los jardines, el miedo, y en la mano
todas las palmas del amor en vano,
y esa luz de las tardes que se heredan.

Con qué insistencia lenta se acumulan
la persuasión visible de las voces
y esas fulgentes flores que vinculan
su aroma a un pensamiento de otros goces.

En qué lugar penetran tan despacio,
en el olvido, en busca de otro espacio,
ademanes y rostros conturbados21

O por la indiferencia visitados,
cuando la muerte, delictuosa22 , llega
con su antigua quietud de estatua griega. 

21 Revueltos, intranquilos.
22 Que implica delito.


Castigo
(De Poemas de amor desesperado, 1949)

Transformará Minerva23 tus cabellos
En serpientes y un día al contemplarte
Como en un templo oscuro, con destellos,
Seré de piedra, para amarte.

23 Diosa romana de la sabiduría y de las artes. En la antigua Grecia fue conocida como Palas Atenea.


Espera
(De Amarillo celeste, 1972)

Cruel es la noche y dura cuando aguardo tu vuelta
al acecho de un paso, del ruido de la puerta
que se abre, de la llave que agitas en la mano
cuando espero que llegues y que tardas tanto.
Crueles son en las calles los rumores de coches
que me dan sueño cuando estoy junto a tus ojos.
Cruel es la lluvia suave, furiosa que fascina
las enormes tormentas, las nubes con sus islas
cuando espero que llegues y que el reloj enclava
sus manecillas de oro en el corazón ávido.
Cruel es que todo sea precioso hasta el retorno
de la espera, y el lento padecer del amor.
Cruel es rezar sin tregua la promesa olvidada
de volver a ser buena, de sentir que redime
estar bien preparada sólo para la dicha.
Cruel es la luz, perfecta, de la luna y del alba
el alma de las horas sobre el campo y el mar
y crueles son los libros, la voluptuosa24 música,
hasta la anomalía de las caras etruscas.
Y es cruel aún después tener que ser humana
no convertirme, al verte, en perro, de alegría.

24 Que inspira o hace sentir voluptuosidad, es decir, placeres sensuales.


Metamorfosis
(De Árboles de Buenos Aires, 1979)

¿Sentiste al desprenderte de la rama,
paloma,
que eras un gajo de cedro?
Cedro,
¿sentiste al quedarte sin paloma
que eras toda la paloma?
¿No te bastó ser cedro,
quisiste ser paloma?
¿Fuiste el cedro que vuela,
la paloma que queda?

 

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  Olga Orozco